Desde el momento en que abrió por primera vez sus puertas en la víspera de Año Nuevo de 1930, The Surf Club en Miami ha ido parte de la historia del destino.

Se trata de un sitio emblemático cuyo prestigio se cierne en la imaginación de muchas más personas de las que pudieron visitarle alguna vez o mucho menos, ser miembros.

Cuando el magnate de los neumáticos Harvey Firestone tuvo la idea de un nuevo tipo de club social, a bordo de su yate el Marybelle, nunca imaginó cuán duradero sería el atractivo de lo que pronto crearía.

En este mismo terreno de 3,6 hectáreas (9 millas) frente al mar en Surfside, Florida, ubicado en las playas del norte de Miami, Four Seasons Hotel at The Surf Club ofrece hoy 77 habitaciones, una selección de residencias hoteleras, Le Sirenuse Restaurant y Champagne Bar, además de tres piscinas, una playa virgen, un Centro de Spa y Bienestar.

“El éxito del Surf Club siempre ha sido determinado por la calidad, la pasión y la precisión relajada que continúa siendo nuestra prioridad en la actualidad: un servicio intuitivo, superar las expectativas de nuestros huéspedes y crear recuerdos que perduren toda la vida”, señala el Gerente General Reed Kandalaft

The Surf Club: su historia

La propiedad de estilo mediterráneo renacentista y a cabañas junto a la playa que componían The Surf Club, fueron diseñados por Russell T. Pancoast. Ellos crearon elegantes telones de fondo que enmarcaban la playa y el mar, y que, al mismo tiempo, daban la bienvenida a la multitud del mundo exterior.

El lugar rápidamente se convirtió en un imán para los miembros de la industria, la cultura, el arte y la sociedad. Era un hogar lejos del hogar para la gente que compartía, procedencia, privilegios y una preferencia especial por el placer.

Las fotografías de archivo, evidencian desfiles de moda junto a la piscina dirigidos por Elizabeth Arden, a Shah Mohamed Reza de Irán en la cancha de tenis, a su esposa practicando esquí acuático y a Winston Churchill pintando en su cabaña.

Había bebidas en la playa durante la época de la prohibición, kayaks en la piscina, galas de box y etiqueta y lujosas celebraciones temáticas, alguna de ellas con elefantes y otra más con 300 mesas de hielo. Se trataba de un lugar mítico, repleto de leyendas y risas interminables. Nombres pioneros en el estilo de la buena vida eran asiduos visitantes: Noel Coward, Douglas Fairbanks Jr., Elizabeth Taylor, El Duque y Duquesa de Windsor, Frank Sinatra, Tennessee Williams, Joan Crawford y Liberace, entre algunos otros.

Estas personalidades llegaron a The Surf Club por su reputación como un lugar donde se permitía la apropiada incorrección política.  Era un refugio para personas de buen gusto y alta sofisticación en busca de buenos tiempos.  Combinaba poder y placer, ceremonia y fanfarronería -sus miembros se sentían fuera de la pose social pero invitados a dar un espectáculo juntos. Proporcionaba a su gente, un lugar al cual en el que se sentían pertenecer, así como un refugio seguro con salón de baile y playa, a puertas cerradas y lejos de miradas indiscretas.

El objetivo de Firestone era abrazar las posibilidades de una nueva era, y proporcionar un ambiente apropiado para una sociedad emergente, que apoyaba quiénes eran, cómo vivían y cómo se comportaban.  Era un club social con la sofisticación como parte de su esencia natural, acompañado por una singular comprensión de quiénes eran sus miembros y qué los unía. Un santuario a la privacidad que no por ello, limitaba la libertad.

The Surf Club hoy en día

El nuevo Surf Club incorpora en un sentido más amplio, los valores originales del lugar, pero a una mayor escala. Nadim Ashi, fundador de Fort Partners y hoy propietario de The Surf Club, explica su misión de preservar, respetar y realzar el espíritu original de este peculiar punto de reunión.

“Hemos seleccionado a los mejores en lo que mejor hacen y los hemos impulsado a entregar siempre lo mejor…”, explica Ashi. “No nos hemos conformado con nada por debajo de la excelencia.  Creemos firmemente que, si creas algo único, esto perdura. No hemos creado The Surf Club, sin embargo, tenemos el compromiso de asegurar su legado con integridad, cultura, calidad y mucho corazón.  Necesita estar vivo y amado.”

Algunas de las mentes creativas más grandes de la actualidad, fueron comisionadas para escribir el capítulo siguiente de la historia de este club. El arquitecto galardonado con el premio Pritzker, Richard Meier, ha diseñado tres edificios que enmarcan y rodean la casa club original. Son un ejercicio de discreto modernismo clásico, que simultáneamente reflejan y desparecen entre el cambiante cielo, la playa y el mar.

El arquitecto interiorista de origen parisino, Joseph Dirand ha sido encargado de diseñar los interiores de las áreas públicas y dormitorios del hotel, junto con las cabañas. Reconocido por su habilidad para integrar en la atmósfera, una rica narrativa y el sutil drama de la vida, y traducirlos en espacios, materiales, mobiliario y detalles, Durand ha desarrollado una serie de habitaciones que evocan una cierta influencia del pasado, mas con una sensación de presente y una pizca de futuro. Las cinco Cabana Studios son el homenaje de Dirand a la exclusiva cultura de la cabaña en The Surf Club, que originalmente conformaba la llamada Cabana Row.

Le Sirenuse abrirá su primer restaurante y bar de champán lejos de su famosa casa en Positano, ubicada en la costa sur de Italia. Liderado por el Chef de Cocina Antonio Mermolia y el Gerente General del restaurante Luciano Sportiello, Le Sirenuse Miami presenta un menú que incluye platos clásicos del restaurante de Positano, galardonado con estrellas Michelin, y elaborado con ingredientes traídos directamente de Italia, así como nuevos platillos que debutan en este lugar. Jugando con tonos degradados de magnolia, verde de playa y caoba, el diseño de Joseph Dirand combina con la vista al mar, y captura el espíritu que ha caracterizado durante generaciones, a Le Sirenuse Positano.

El The Spa, un santuario salpicado de luz diseñado por Joseph Dirand con tonos nítidos de blanco y azul, los servicios de bienestar mezclan tradiciones de todo el mundo con tecnología de vanguardia y aclamadas líneas de productos para el cuidado de la piel que proporcionan una experiencia completamente personalizada.

El vapor, la sauna y las duchas, así como el hammam tradicional mixto, ofrecen una experiencia perfecta antes y después del spa, mientras que un salón de té y una sala de relajación con cabinas privadas, miran hacia el océano y los jardines. Ocho salas de tratamiento luminosas y espaciosas y dos Spa Cabana Suites, ofrecen privacidad absoluta al visitante.

También dentro del edificio histórico del Surf Club, la artista Michele Oka Doner ha creado una instalación grande, específica para el sitio, que cuenta la historia del legado del club original, inspirado en una gran cantidad de materiales procedentes de dicho pasado.

En exteriores, las experiencias de piscina incluyen opciones tranquilas y familiares, a las que se sumará una piscina de cabaña que acompañará 40 cabañas de uso diario, con espacios interiores con aire acondicionado y baño completo. En la playa, los huéspedes podrán participar en una gran variedad de deportes acuáticos no motorizados y actividades.  Los más pequeños cuentan con el programa de la firma y una completa supervisión, denominado Kids for All Seasons.

 

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