Entre ellas, se encuentra Tecozautla, Hidalgo, el pasado minero del estado le permite atraer a los apasionados de la historia, mientras que su envidiable entorno natural lo hace perfecto para todo tipo de planes, desde el viaje de aventura y deporte hasta la escapada de relajación tan necesaria.

Conocer los Pueblos Mágicos de Hidalgo es trazar el legado de los ingleses en México, maravillarse con las imponentes minas de antaño y descubrir sabores y texturas arrebatadores, pero también significa ser recibido con una calidez y un cuidado que ya no se encuentra en las grandes ciudades.

Huasca de Ocampo

No es difícil imaginar el asombro de Alexander von Humboldt al descubrir por primera vez el Corredor de la Montaña y esa maravilla natural que son los Prismas Basálticos. El curioso fenómeno, nacido del enfriamiento repentino de un derrame de lava, es una cosa difícil de imaginar: perfectas escalinatas de piedra cubren las paredes del corredor, por el cual circula un río alimentado por una cristalina cascada. El lugar es idóneo para tomar excelentes fotografías, emprender su descenso en tirolesa o, simplemente, admirarlo mientras se disfruta de una deliciosa sopa de hongos en uno de los muchos restaurantes que rodean el paraje. Enclavada en el Corredor, se encuentra la Ex Hacienda de Santa María Regla, una joya arquitectónica del siglo XVIII que hoy funciona como un elegante hotel.

Ya en el centro del Pueblo Mágico, la suntuosa Iglesia de San Juan Bautista espera orgullosa la llegada de los visitantes con una impactante imagen de San Miguel Arcángel en su fachada. Justo enfrente, se encuentra un pequeño quiosco rodeado, si se corre con suerte, por un tianguis en el que se pueden encontrar desde antojitos como pesadillas y sopes, hasta piezas de alfarería y artesanías locales realizadas por vecinos de la localidad. Imprescindible detenerse por un cantarito, bebida preparada a base de frutas y servida en el recipiente que le da nombre. Difícilmente podrá el visitante olvidar el recorrido a consciencia por las calles empedradas de Huasca de Ocampo.


Huichapan

Conocido en todo el país como una auténtica cuna de valientes, Huichapan destacó durante la Revolución y la guerra de Independencia por lo heroico de su población. El hecho de haber sido  el lugar de México donde se conmemoró por primera vez el Grito de Independencia le da una carga histórica que se hace latente en sus construcciones señoriales, entre las que destaca El Chapitel, cuyo balcón vio nacer el rito del Grito de Independencia, y desde luego el Acueducto Virreinal que, con 35 metros de altura, se eleva como el más alto del país. A los amantes de la adrenalina les encantará saber que es posible atravesarlo en una emocionante tirolesa. La huella histórica de Huichapan se remonta hasta la prehistoria, de la que queda testimonio en forma de pinturas rupestres en asentamientos cercanos.

En Huichapan se puede pasear por el elegante el Centro Histórico; deleitarse en sus plazas arboladas; visitar la triada de templos conformada por las Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, la Capilla de la Tercera Orden y la Parroquia de San Mateo Apóstol; y, cuando el cuerpo lo pida, darse gusto con una barbacoa, unas carnitas o alguno de los muchos quesos que conforman el abanico de delicias locales. En la tarde, lo ideal es descansar del paseo en uno de los muchos balnearios que posee la región y que se hacen más disfrutables por el agradable clima de Huichapan. Está más que recomendado acompañar el descanso con un “Carnaval”, exquisita bebida preparada con Tequila, jugo de naranja e ingredientes secretos.

Mineral del Chico

Una vez que se han dejado atrás los frondosos árboles que constituyen el hermoso Parque Natural El Chico, se baja por empinadas calles empedradas y, atravesando un delicado velo de niebla, se alcanza a divisar la Plaza Principal del Chico, con todo el alegre murmullo que caracteriza a este Pueblo Mágico. Ahí, sobre la plaza, el visitante es recibió por la portentosa Iglesia de Purísima Concepción. Si se viene a El Chico bien abrigado, no hay como paliar el clima fresco y claro del lugar como sentarse a disfrutar y ver a la gente bajando por la Calle Principal, donde se encuentran la mayoría de los comercios y restaurantes. La mejor decisión es pedir una de las muchas truchas que se crían en el lugar y comerla empapelada, al ajillo o en hamburguesa, un invento regional. La comida se debe de acompañar con una Tachuela, una delicia alcohólica de la región que se sirve acompañada de una galleta María y cuya preparación es un secreto.

Saliendo de Mineral del Chico, la aventura empieza. El Parque Natural de El Chico es uno de los lugares de este país que más opciones de deporte ofrece para todos los fanáticos de la adrenalina. Actividades como ciclismo de montaña, acampada, senderismo y pesca atraen a multitudes a El Chico cada año buscando esa conexión con la naturaleza que sólo es posible en Hidalgo, así como la escalada en roca y el rappel, actividades favoritas de los visitantes que en el Chico alcanzan una dimensión espectacular: imprescindible es la visita a Paraíso Escondido, un paraje que hace honor a su nombre y que permite a los aventureros un descenso en rappel de 30 m  sobre una cascada para llegar a una poza de agua helada.

Real del Monte

No podría entenderse la identidad del estado de Hidalgo sin tomar en cuenta su esplendor minero y la importancia cultural de los mineros ingleses que llegaron a Hidalgo a partir del siglo XIX para trabajar en las numerosas minas que hoy pueblan la región. Su impacto se nota en cosas tan específicas como la arquitectura de los pueblos como Real del Monte, cuyas casas de teja roja recuerdan a los pueblos de la campiña inglesa. Ahora bien, donde realmente se nota la influencia de la lejana isla es en el paste, el mejor embajador que tiene Hidalgo en el mundo. Son muchas las opciones de relleno y el mejor lugar para disfrutar uno es en la Plaza Principal, sentados en la fuente de muestra la escena del rapto de Lena por el cisne.

Los más entusiastas de la historia sin duda disfrutarán de la visita al Museo de Sitio Mina de Acosta, con su chimenea que se alcanza a ver a la distancia. Aquí, los visitantes escuchan anécdotas mineras de boca de animados guías y se introducen en una vieja mina que aún conserva sus elevadores e instrumentos para un verdadero viaje en el tiempo. No hay que dejar pasar un paseo por el Panteón Inglés y experimentar su auténtica atmósfera gótica. Es recomendable buscar al velador del Panteón y pedir una explicación del porqué de las peculiares formas de algunas de las lápidas.

Tecozautla

Hidalgo tiene muchos motivos para celebrar este año: la riqueza cultural del estado se ha visto reconocida una vez más. La última incorporación a la lista de Pueblos Mágicos del estado de Hidalgo se sitúa en un enclave volcánico haciendo honor a su nombre, que en otomí significa “Lugar de piedra amarilla”. Una árida vegetación sirve como perfecto marco para un pueblo de arquitectura colonial de la cual destaca el acueducto de Los Arcos, una joya del siglo XVIII construida con simplicidad y elegancia y rodeada por árboles frutales. No se queda atrás el Reloj Municipal, un orgullo escultural de Tecozautla que obedece a un estilo neoclásico, tan de moda en la época de Porfirio Díaz.

En los alrededores de Tecozautla todo es maravilla. A pocos kilómetros del centro se encuentra Pañhú, una zona arqueológica descubierta apenas hace 30 años, que reveló haber sido de gran importancia al ser una ruta de comercio y comunicación con Teotihuacán. Su nombre otomí, “Camino caliente”, resulta muy apropiado: para llegar a Pañhú es necesario atravesar un camino desértico bajo el azote recalcitrante del sol, que más tarde resulta ser un aliado cuando el visitante visita los Manantiales de Taxhido o bien el complejo de spa y hotel que se ha construido alrededor de El Geiser. Sin lugar a dudas, Tecozautla es un lugar para la relajación.

zona arqueológica

Tips

– Vale la pena visitar el Museo de los Duendes, una auténtica peculiaridad local en donde los más curiosos podrán aprender acerca de estas míticas criaturas que, según las leyendas, hacen de las suyas en los bosques de la región.

¿Cómo llegar?

Vía terrestre desde Pachuca
– A Huasca de Ocampo: 31.6 km, aprox. 37 min.
– A Huichapan: 127.2 km, aprox. 2h.
– A Mineral del Chico: 29.3 km, aprox. 48 min.
– A Real del Monte: 17.5 km, aprox. 24 min.
– A Tecozautla: 138.5 km, aprox. 2h 21 min.

 

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