Cuenta la leyenda que al recorrer calles por la noche en el Centro Histórico de San Luis Potosí, es probable que te topes con El Gallo Maldonado, un fantasma que se dice deambula por la zona con un saco ancho, pantalón holgado y un sombrero de copa de donde sobresale un mechón de cabello que recuerda a una cresta. El desamor llevó a este joven a la muerte, y después a su alma a vagar por la capital potosina.

Luis Maldonado, a quienes sus amigos apodaban “El Gallo Maldonado” provenía de una familia de clase media y era conocido debido a la facilidad con la que escribía intensos poemas y por su pasión por la literatura. Un día El Gallo se enamoró de una joven de buena posición económica llamada Eugenia, con quien sostuvo una relación durante un tiempo.

Luis pensó que el romance con Eugenia sería para siempre, pero un día sin más explicación ella terminó con él y le pidió no la buscara más. El Gallo Maldonado no supo el motivo de la decisión de su amada, sin embargo semanas después, se enteró que se había casado con un hombre acaudalado, quien se la había llevado al extranjero. La noticia lo perturbó de tal modo haciéndolo caer en una depresión de la que nunca se repondría.

Con el corazón roto y desesperado, Luis Maldonado cayó en el alcoholismo, dejó de preocuparse por su salud y apariencia personal. Se convirtió en un vagabundo que se dedicaba a rondar por las calles de la ciudad y a recorrer cantina tras cantina donde obtenía tragos a cambio de poemas, hasta que poco a poco fue perdiendo la razón. Su familia en innumerables ocasiones intentaron ayudarlo, mas todo intento fue inútil.

Al paso del tiempo, El Gallo Maldonado cayó enfermo y una tarde de invierno murió, su familia preparó el velorio y el entierro. Después del funeral, se oyeron unos golpes en la puerta de la casa, al preguntar quién tocaba se escuchó la voz de Luis pidiendo lo dejaran entrar porque tenía frío; sorprendidos, sus familiares pensando que era una broma abrieron la puerta  pero se llevaron una sorpresa cuando vieron que efectivamente era Luis quien estaba afuera; había vuelto de la tumba.

A partir de ese día el joven regresó a la vagancia y al alcohol. Recitaba sus poemas a las parejas que encontraba en los jardines de la ciudad, hasta que un día desapareció definitivamente y la gente supo que esta vez el Gallo Maldonado había muerto para siempre.

O al menos eso se pensó, no obstante hoy en día hay muchas personas, sobre todo parejas que afirman haber visto a un vagabundo recitando románticos poemas en el centro de la capital potosina.

Así que cuando vayas a San Luis Potosí y visites el Centro Histórico, siéntate en una banca de uno de sus jardines a la luz de la luna llena y es muy probable que aparezca la figura de El Gallo Maldonado para recitarte un hermoso poema.

Pin It on Pinterest